Los días en el Limbo se viven mejor.
Levantarse en la mañana y oír la música del silencio despertando junto a vos, mirar el rostro de la vida que te muestra su mejor sonrisa para hacer brillar tus ojos contemplando el amor.
Salir de tu refugio interior de la mano de la certeza que este día será aun mejor.
Recorrer el sendero de la responsabilidad valorando su intención de generar armonía en lo que recibo y lo que doy.
Descubrir que el paisaje te muestra distintas caras día a día y que todas de ellas te brindan su calor.
Saborear la naturaleza material que equilibra el soñar con lo real.
Cantar las melodías creadas para cada ocasión.
Ansiar cada curva de la vida que nos sorprende esperando lo que nunca supimos aguardar.
Entender que extrañar no hace ningún mal, solo nos traslada a una antigua realidad para enseñarnos que nunca nada tiene un final y nos regala la esperanza de volvernos a juntar.
Abrazarse a las oportunidades que te brinda el destino y las sorpresas que genera para mantener vivas nuestras distintas maneras de dar.
Y es por todo esto que a ti me voy a aferrar para todos los días tener alguien a quien amar.
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